En estos últimos meses mi vida es completamente distinta. Toda yo he cambiado. Creo que estoy muy lejos de acercarme a la sombra de quien fuí. Supongo que en lo último escrito se habrá ido notando. En realidad no me disgusta. Y no lo hace porque por esta vez creo que es cuándo más cerca estoy de encontrarme conmigo misma.
Estos últimos meses te sacaron de mi vida. Después de cuatro años te saqué, pero ya te dije una noche que no pienso borrarte. Todavía hoy me pido explicaciones por creer no haber sido justa contigo. Pero yo no elegí dejar de amarte, simplemente pasó, quizá porque los dos sabíamos que tarde o temprano pasaría aunque tratáramos de convecernos mutuamente de lo felices que éramos.
Al tiempo decidí vivir mi propia aventura. Aquella que contarías y la gente respondería con una sonrisa placentera y ojitos llenos de entusiasmo con pequeños toques de envidia. La viví, no la soñé. Y decidí tener por unos días mi propia película, aquella en la que yo era la única protagonista y nadie me iba a quitar ese lugar. El tiempo que duró, las escenas que la produjeron y sus dulces matices dieron a aquellas noches el oscar a la mejor película romántica de todos los tiempos. Lo malo es que la ficción, como ficción que es, ahí queda y aunque en los finales de los cuentos digan que vivieron felices para siempre cuando el director dice "¡corten!" si quieres llévate lo hermoso de lo vivido y quédate una copia para recordar, pero despierta porque la "peli "ha terminado.
Sabemos que algún día hay que dejarse las películas en las siempre Julia Roberts va a ser la protagonista, y no tú, y aunque al día siguiente conozcas a alguien en un avión y pienses por dentro "es maravilloso, qué romántico todo, ¿y si fuera el hombre de mi vida?". Pues podría serlo, pero seguramente no os volvereis a tropezar al cruzar la esquina ni te ayude a recoger tus libros mientras piensa "¡Dios mío, es ella!". Él estará brindando con otra una nochevieja, y tú tampoco pensarás en él sino en la canción de autor y en álguien a quien consideras menos aún el hombre de tu vida (por muy perfecto que te parezca).
Asi que tras estas aventurillas, sigo caminando, esta vez sola y feliz. Hoy me han dado un trabajo, me toca empezar una nueva vida. Dar un pequeño giro y seguir acordándome de vivir. Quizá algo lejana a lo que he estado soñando estos meses, pero que en cierto modo creo que es el pasaporte hacia aquello que deseo. Por tanto, deséame suerte. Pronto seguiré hablando de mí, de esa mudanza, de ese cambio que me espera. Y en un tiempo me recordaré que mereció la pena, pues sé, que esta vez sí, estoy en el primer paso de intentarlo y ya no me lo voy a poder reprochar nunca.
Estos últimos meses te sacaron de mi vida. Después de cuatro años te saqué, pero ya te dije una noche que no pienso borrarte. Todavía hoy me pido explicaciones por creer no haber sido justa contigo. Pero yo no elegí dejar de amarte, simplemente pasó, quizá porque los dos sabíamos que tarde o temprano pasaría aunque tratáramos de convecernos mutuamente de lo felices que éramos.
Al tiempo decidí vivir mi propia aventura. Aquella que contarías y la gente respondería con una sonrisa placentera y ojitos llenos de entusiasmo con pequeños toques de envidia. La viví, no la soñé. Y decidí tener por unos días mi propia película, aquella en la que yo era la única protagonista y nadie me iba a quitar ese lugar. El tiempo que duró, las escenas que la produjeron y sus dulces matices dieron a aquellas noches el oscar a la mejor película romántica de todos los tiempos. Lo malo es que la ficción, como ficción que es, ahí queda y aunque en los finales de los cuentos digan que vivieron felices para siempre cuando el director dice "¡corten!" si quieres llévate lo hermoso de lo vivido y quédate una copia para recordar, pero despierta porque la "peli "ha terminado.
Sabemos que algún día hay que dejarse las películas en las siempre Julia Roberts va a ser la protagonista, y no tú, y aunque al día siguiente conozcas a alguien en un avión y pienses por dentro "es maravilloso, qué romántico todo, ¿y si fuera el hombre de mi vida?". Pues podría serlo, pero seguramente no os volvereis a tropezar al cruzar la esquina ni te ayude a recoger tus libros mientras piensa "¡Dios mío, es ella!". Él estará brindando con otra una nochevieja, y tú tampoco pensarás en él sino en la canción de autor y en álguien a quien consideras menos aún el hombre de tu vida (por muy perfecto que te parezca).
Asi que tras estas aventurillas, sigo caminando, esta vez sola y feliz. Hoy me han dado un trabajo, me toca empezar una nueva vida. Dar un pequeño giro y seguir acordándome de vivir. Quizá algo lejana a lo que he estado soñando estos meses, pero que en cierto modo creo que es el pasaporte hacia aquello que deseo. Por tanto, deséame suerte. Pronto seguiré hablando de mí, de esa mudanza, de ese cambio que me espera. Y en un tiempo me recordaré que mereció la pena, pues sé, que esta vez sí, estoy en el primer paso de intentarlo y ya no me lo voy a poder reprochar nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comentarios