viernes, 30 de septiembre de 2011

Un día esta mujer creyó enamorarse de verdad. Creo que no era un príncipe, o al menos no se parecía a aquel del que le hablaban en los cuentos de su infancia. Su aspecto físico no resaltaba en nada, y bajo su barba iba apareciendo poco a poco una gran curva que mostraba su barriga. En la parte trasera todo era una línea recta en vertical y al final en sus pies se asomaban esas "converse" que a él tan bien le sentaban. 

Cada vez que lo miraba sentía una única necesidad de lanzarse a su cuello, a sus labios, de besarle... incluso en el último beso creyó rozar sus labios y la imaginación le llevó a creer que él realmente le daba señales de algo importante que probablemente sólo pasó en su mente...

Y por más que fuera su deseo, nunca expresaría lo que sentía de verdad, que podía estar con cualquiera cada noche, pero que si había de elegir a alguien para el resto de su vida, ese era Él.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Tengo miedo...a ser de paso...
...a no haber sido lo suficientemente interesante,
o lo bastante bonita como para que vuelvas...
...miedo a que aquella noche no sea nada más que otra noche,
en otros brazos, en otras piernas...que irán a parar al mismo sitio...
...tal vez a algún rincón en tus recuerdos que nunca más recuerdes,
una noche que podía haber sido lo mismo mía que de otra,
pero en mí cuerpo hay más marcas que tus dientes,
pero también, más orgullo que pasión,
y un día, tras una sonrisa,..puede que.vuelva a tu mente
y revivas aquella fugaz noche con la misma intensidad
que lamentablemente esta madrugada yo hago,
y ahí descubras lo imbécil que fuiste al no recordarme.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Borraste de un plumazo cinco meses de pensarte...

viernes, 9 de septiembre de 2011

Necesito una vez más escribir para que nadie me lea. Necesito soltar este ahogo que produce la ansiedad, esta terrible sensación tan lejana al orgasmo, el horror de extrañar a cualquiera de los cuerpos que un día pisó mi cama, el malestar de poder visualizar la peor de las peleas, la lucha de ti misma contra tu soledad.

Necesito de esos cuerpos, de esos abrazos, de esas caricias. Esa llamada que siempre espera, el beso que nunca negarás. Y quizá también esa otra noche que no puedo olvidar, la certeza de la realidad, el hecho de tener claro que nada fue como imaginé.

Quizá sólo necesito amarme a mí misma sin esperar nada de nadie. Mentiría si realmente quisiera creer esto, esta noche, esta única noche, necesito recogerme en unos brazos. Necesito las palabras que nunca debiste pronunciar, esa seguridad de que no puedes alejarte de mis besos, saber que te vas porque te empujan a hacerlo, pero mejor no hagas nada de esto. Sólo, miénteme, dime que nunca habrías salido de mis piernas.